Adiós petróleo, bienvenida electromovilidad

El auto eléctrico ya es una realidad en países como Noruega, Alemania, Japón, China e incluso Estados Unidos. Los latinoamericanos estamos soñando con que esta realidad llegue, como ha sucedido con una gran cantidad de innovaciones que permiten mejorar la calidad de vida, y acceder así a las grandes ventajas que ofrecen, como por ejemplo la reducción de la contaminación del aire, disminución del ruido, reducción de costos asociados a la energía y la posibilidad de gestionar las energías renovables en las instalaciones de autoconsumo. Sin embargo, para adoptar esta nueva tecnología serán necesarios cambios profundos en la normativa, en los sistemas de distribución, y sobre todo, cambios en el modelo de comercialización y gestión de la energía en las redes eléctricas. ¿Qué está pasando en el mundo? ¿Cuándo se producirá el gran cambio de paradigma? ¿Estamos preparados para recibir el auto eléctrico en nuestros hogares y ciudades? ¿Quiénes podrán adoptar esta tecnología?

Estacionamiento en Oslo, Noruega.
©Phineal

¿Qué está pasando en el norte de Europa?

Hace unos meses, regresé de una pasantía que hice en Helsinki, financiada por CONICYT y el Ministerio de Energía, que tenía como finalidad inverstigar lo que se acontece en temas de movilidad eléctrica y almacenamiento energético en los países escandinavos. Esta experiencia fue bastante enriquecedora y me alienta a describir en forma breve pero precisa, algunos pensamientos con foco en Latinoamérica. La evolución del auto eléctrico y electromovilidad para los países Latinoamericanos en general ocurrirá de forma paulatina como ha sucedido con otros fenómenos, pero con matices particulares en la forma de aplicar las soluciones que hoy son tendencia en el desarrollo de los nuevos autos y buses eléctricos, como sistemas de recarga y modelos de negocios, entre otros aspectos relevantes para la implementación de estas tecnologías. Es necesario entender que la evolución de los sistemas de movilidad eléctrica de los países nórdicos, presentan condiciones muy diferentes a la realidad Latinoamericana, por lo que la base de cambios estructurales y logísticos deben tener consistencia con aspectos como el clima, geografía, poder adquisitivo de los usuarios, topología de las redes eléctricas, modelos de compra y venta de energía, normativas y estándares para las redes eléctricas...

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