La tormenta perfecta

El pasado temporal afectó a más de 316.000 hogares del país, causó 2 muertes y aún no se cuantifican los damnificados por los cortes de electricidad. ¿Quiénes son los responsables? ¿Cuáles han sido las reacciones de la ciudadanía? ¿Cómo prepararse para los cortes de suministro?

La nieve combinada con la lluvia y los fuertes vientos hicieron que se cayeran ramas y árboles completos sobre las líneas de transmisión de electricidad, provocando los cortes en el suministro de más de 316.000 hogares en la zona centro del país.
¿Luego de la tormenta viene la calma, no? La pregunta es cuántas veces tenemos que tropezarnos con la misma piedra para aprender y no volver a cometer los mismos errores.

Muchas personas siguen sin suministro eléctrico y ya han pasado 5 días desde el inicio de los problemas. Seamos honestos con nosotros y asumamos que vivimos en una nación de constantes catástrofes y convirtámonos en el país que reacciona bien ante estos embates de la naturaleza, desarrollemos productos y servicios que puedan solucionar nuestros problemas y por qué no, que sean exportables.
El cambio climático, sumado a las condiciones naturales propias de Chile como terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis e incendios -por mencionar algunos- siempre traerán nuevas situaciones; por lo que no sólo deben prepararse las empresas de distribuidoras, generadoras y transmisoras de energía, sino también los hogares y empresas para resolver este tipo de problemas de forma proactiva.

Según el Banco Mundial, el 99,6% de los hogares chilenos se encuentran conectados a la red de suministro eléctrico. Este porcentaje es positivo, porque permite que las personas puedan tener una mejor calidad de vida a través del acceso a artefactos eléctricos que ayuden a simplificar el día a día de las personas, como el acceso a un refrigerador para alargar la duración de los alimentos o una lavadora de ropa. El resto de las personas que no tienen acceso al suministro eléctrico (0,4% de la población chilena) funcionan con generadores de energía en base a diesel o simplemente no tienen ningún sistema de generación de energía. Los que invirtieron en un generador o sistema electrógeno, deben desplazarse regularmente para comprar el combustible, y la emisión de CO2 de estos va directamente al medio ambiente, sin contar el problema del ruido por sobre los 92 dB que en uso constante puede generar daños irreparables al oído humano.

El problema de la electrificación de todos nuestros hábitos de consumo es que cada vez que se produce una interrupción al suministro, ya sea por casos fortuitos o catástrofes, estos incidentes generan inseguridad y un estado de aislación tanto energético como de las redes de comunicación, al depender -prácticamente por completo- del adecuado funcionamiento de éstas. Por eso es tan importante la calidad del suministro eléctrico y la pronta reactivación del servicio por parte de la distribuidora.

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